Los artesanos y sus ciudades

Artesanos en Ibiza-Eivissa

La ciudad de Ibiza/Eivissa es uno de los asentamientos más antiguos de toda España. Habitada sin interrupción desde la llegada de los fenicios,  que se instalaron en la acrópolis que...

...hoy constituye la zona de Dalt Vila hace ya casi tres milenios, la historia de la urbe y toda la isla ha estado marcada por la sucesión de periodos de aislamiento con otros en los que el comercio y el intercambio con otras zonas del arco Mediterráneo han hecho florecer la economía local. Uno de los más largos periodos de esa autarquía forzosa se vivió desde el siglo XVIII, cuando las salinas de la isla, su principal fuente de riqueza durante siglos, pasan a ser propiedad de la Corona y hasta la eclosión del turismo, bien entrado el siglo XX. Como resultado, la incomunicación y las épocas de pobreza hicieron que se conservaran con extraordinaria vigencia las técnicas ancestrales empleadas para la elaboración de los enseres más comunes utilizados tanto en las casas del medio rural de la isla, marcada por la economía de subsistencia tras la posguerra civil, como en su principal núcleo de población. Así, el trenzado de las espardenyes, el calzado de esparto de una inusual comodidad, y de cestería sigue siendo un arte vivo, como lo es el cardado de la lana, la joyería tradicional o la elaboración de  las guarniciones para la abundante caballería usada hasta la motorización de la isla. Por ese aislamiento, la isla alumbró sus particulares maneras de vivir y relacionarse socialmente con el resultado también de un folclore muy peculiar, fruto de la mezcla de culturas que por sus costas han pasado, animado por la música de unos instrumentos únicos en su sencillez, cuya compleja manufactura es un proceso anclado en el tiempo que ha pasado de padres a hijos y que hoy en día todavía sigue vivo. Los motivos geométricos y naturales inspiran una decoración preciosista en la que destacan, por su peculiar estallido de sonido, las enormes castañuelas, más grandes que las empleadas en ningún otro baile tradicional aunque también destacan la elaboración de tambores y flautas. Esos mismos motivos aparecen también en el vestir, tanto de diario como en los días festivos, aunque también con un importante peso de la tradición religiosa, sobre todo en la exuberante orfebrería isleña con la que se adornaban los bailarines, ellas mostrando espléndidos ajuares sobre el pecho y ellos con las lujosas botoneras de metales preciosos en sus chalecos y fajines. Sin olvidar los ricos mantones de telas importadas, testimonio del fuerte vínculo con el mar y la tradición comercial de la marina ibicenca. Los turistas alteraron para siempre esa sociedad ancestral y trajeron consigo una auténtica revolución cultural para los isleños, además de la riqueza que les había sido esquiva durante décadas. Pero antes llegaron los hippies, jóvenes pacifistas de todo el mundo buscando en la isla un ideal de vida comunitaria alejada de la sociedad industrializada y competitiva de sus países de origen creando en Ibiza/Eivissa los primeros mercadillos de objetos manufacturados que hoy todavía se mantienen.  A principios de los años 70, Ibiza/Eivissa vive una auténtica revolución en el ámbito industrial, turístico y económico con la creación de la Moda Adlib, inspirada en los vestidos tradicionales de las payesas pero apostando por el blanco y el uso de tejidos naturales. Una moda que continua vigente, con un fuerte carácter artesano y que, acompañada de las piezas de joyería inspiradas en las antiguas emprendadas tradicionales, ocupa hoy una destacada presencia en las principales pasarelas de moda internacionales.